Laxantes
Los laxantes, ¿son todos iguales?
No son todos los laxantes iguales ni tienen la misma naturaleza, por ello es importante conocer sus diferentes usos.
Lo primero que debemos saber es que existen alternativas de laxantes naturales, es decir, podemos usar el poder de los alimentos y de las plantas.
Eso sí, siempre que un profesional sanitario no nos indique lo contrario.
Los laxantes naturales se dividen en dos grupos: los formadores de bolo y los estimulantes.
Los laxantes formadores de bolo son ricos en fibra y provocan el aumento del volumen de las heces gracias a su capacidad de captar agua. Gracias a esto, se estimulan los movimientos peristálticos del intestino.
Se recomiendan en casos de estreñimiento crónico ya que no provocan dependencia y tienen una acción ligera, también en hemorroides o fisuras. Pero precaución, debemos tomarlos alejados de las comidas porque pueden interferir en la absorción de micronutrientes.
La planta más famosa es el psilio o zaragatona, lo ideal cuando compramos productos de este tipo es que se indique el porcentaje de fibra del producto y que sólo contengan psilio como ingrediente. Un plus, sería que el producto sea ecológico ya que se utilizan las cáscaras, que tienen una gran exposición a los pesticidas.
Los laxantes estimulantes contienen antraquinonas, éstas provocan la salida masiva de agua hacia el interior del intestino provocando la defecación. Su acción es fuerte y se consideran laxantes irritantes.
Se recomienda un consumo ocasional ya que provocan dependencia y se deberían tomar en caso de estreñimiento ocasional. Solo en casos de personas encamadas se podría justificar un uso a largo plazo.
La planta más utilizada en este caso son las hojas de sen, lo ideal cuando compramos estos productos es conocer la cantidad de antraquinonas por dosis y que el producto cumpla con los niveles permitidos de derivados hidroxiantracénicos (compuestos nocivos) según el Reglamento 2021/468.
16 Septiembre 2022